El gran picadero de la Madero

Texto y fotografías por Crisstian M. Villicaña

La idea de ingresar a una edificación de cuatro pisos que sirve como refugio y picadero para cientos de personas en situación de calle y adictos a drogas y alcohol, surgió de una invitación de Joe (Joebeth Terriquez), quien a principios de año había realizado un trabajo para el periódico “El Universal” y deseaba volver a ingresar para seguir viendo lo que ahí ocurría. Yo, sin pensarlo mucho accedí ya que también tenía el interés de ver a través del lente propio cómo era el interior de un lugar que se convirtió en los últimos meses en uno de los picaderos más ‘famosos’ de la ciudad, esto en gran parte por los diferentes trabajos periodísticos, así como por los tres incendios que ha tenido en el año.

El mal nombrado ‘Manicomio’, ya que ‘El Manicomio’ original está ubicado en la colonia Herrera de esta ciudad de Tijuana, mientras este, al que llamo ‘El Picadero de la Madero’, se encuentra en la avenida Francisco I. Madero, entre las calles Diez y Once de la Zona Centro, impacta desde antes entrar; cabe resaltar que un mecánico que tiene su taller justo enfrente del picadero, fue el que nos sirvió más que de guía, como un especie de protector, ya que conocía a todas las personas que frecuentan el lugar.

Al ingresar por un pequeño orificio, como si un roedor lo hubiera hecho, pero no, había sido realizado por una o varias personas para por ahí poder entrar, se comenzó a sentir el olor a quemado, a químicos y una peste a eses de ratas y humanas. Se escucharon unas voces y nos identificamos casi de manera inmediata para hacer saber que veníamos en son de paz, de trabajo. Hablamos con unas personas, pero no las podía ver, estaban muy al fondo, en una parte obscura, de ahí nos saludaron y nos invitaron a continuar como si fuera un lugar donde cualquiera puede entrar, siempre y cuando se cumplan los códigos que imponen los más fuertes, los líderes; ya que hasta en los picaderos hay reglas y muy claras: “puedes ‘tumbar’ a la raza pero no te pases de vergas con los que estamos aquí ” me diría un adicto en una ocasión, refiriéndose a las reglas internas de los espacios.

Conforme avanzamos pude notar que este espacio era un paraíso para los adictos, varios metros cuadrados a disposición, en un lugar donde consumir drogas y al mismo tiempo, dormir, comer, y por qué no, hacer el amor, al fin es un hogar ¿no? se podía realizar y sin pagar alquiler. ¿Qué más puede pedir un adicto a las drogas o en situación de calle? Seguí observando y noté que en las escaleras había apiladas una gran cantidad de pedazos de madera, los cuales dificultaban el ascenso; después supe que eran para impedir el acceso a los policías cuando hacían redadas.

Nos fuimos encontrando con personas en cada piso, la mayoría o mejor dicho todos, decidían retirarse al ver a dos tipos con cámaras, siendo así, no me quedo otra que fotografiar el lugar, sus rincones, espacios, detalles y bueno, sin más preámbulo, esto fue lo que encontré…

DSC_5736-2-2-2.jpg

DSC_5739-2-2-2.jpg

DSC_5751-2-2-2.jpg

DSC_5756-2-2-2

DSC_5766-2-2-2

Cristal, heroína, pegamento y marihuana son las drogas más comunes que se consumen en el lugar. Predominan las dos primeras y por ende se vuelve una convivencia entre los que andan súper activos por el efecto de las metanfetaminas, con aquellos que apenas y pueden con sus cuerpos debido a los opioides.

DSC_5771-2-2-2

DSC_5772-2-2-2

DSC_5773-2-2-2

DSC_5774-2-2-2

DSC_5779-2-2-2

Las casas de modo ‘tipi’ (tiendas utilizadas por indígenas nómadas) son hechas con pedazos de madera, los cuales abundan, en algunas esquinas se podían observar algunas de estos pequeños refugios.

DSC_5778-2-2-2

DSC_5784-2-2-2

DSC_5797-2-2-2

DSC_5834-2-2-2

DSC_5768-2-2-2

En la actualidad este picadero sigue siendo utilizado de manera diaria y sigue en pie debido a los dueños que no se hacen responsables de resguardar la edificación, la policía municipal por su parte, está más ocupada e intentar detener la ola de homicidios que aquejan a la ciudad desde el año pasado que de realizar redadas en estos espacios. Sin duda, a este refugio le queda mucha historia por contar, siempre y cuando el fuego no diga lo contrario.

DSC_5804-2-2-2

DSC_5811-2-2-2

DSC_5828-2-2-2

DSC_5837-2-2-2

DSC_5846-2-2-2

 

Autor: Letras Cualquiera

Revista independiente de periodismo que escribe, retrata, crítica y narra desde la esquina de Latinoamérica. Tijuana, Baja California.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s