Entrevista y fotografías por Crisstian M. Villicaña

A casi nadie le gusta exponer su cuerpo, menos cuando se trata de trabajo. Como es de suponerse, la gran mayoría de la población no está de acuerdo en desempeñar una labor en la cual existe la gran posibilidad de no regresar bien a casa o en el peor de los escenarios, no regresar.

Soid de Jesús y José Martín, saben de lo que hablo, ya que en cada salto mortal que ejecutan frente a los automovilistas que esperan que la luz cambie para continuar con la rutina, se juegan un volado de vida, en donde siempre le apuestan a ganar, a caer de pie.

En una breve conversación, banquetera, para no robarles tiempo de trabajo, estos dos muchachos me platicaron que realizar saltos mortales en cada cambio de semáforo ha sido una forma de autoemplearse; de acuerdo a datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) la tasa de informalidad laboral total nacional pasó de 56.65 % de la población ocupada en agosto de 2018 a 56.77 %  en septiembre, lo que representa una variación de 0.12 puntos porcentuales, estadística en la que podrían entrar ellos.

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“Aquí en México está muy bajo el trabajo si no eres profesional. Entonces tenemos el talento de hacer ‘mortales’ y decidimos trabajar de nuestro talento y es lo que venimos hacer aquí al semáforo, si a la gente le gusta y podemos hacerlo, lo hacemos”, platicó, Soid de Jesús.

Encontraron en los saltos acrobáticos una forma de autoempleo que termino siendo benéfica y redituable. “Empezamos hacer esto diariamente y nos va bien, la verdad, si trabajas con algo que te gusta y te apasiona las horas se te van rápido, si te va bien o te va mal, te gusta y lo haces siempre. Esto lo hacemos diario para tener dinero para nosotros y ayudar a la casa. Hay veces en las que si estamos ocho horas sacamos mil pesos, lo normal es que siempre estemos cuatro horas y sacamos como cuatrocientos pesos”, agregó.

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Sobre las reacciones de los automovilistas, José Martín, nos narró. “Las personas ven bastante gente en el semáforo, pero son los que hacen malabares y todo eso, pero es raro que vean a alguien haciendo mortales. Yo he visto y Soid a visto también, que cuando hacemos mortales la gente se asombra y a veces nos dicen que tengamos cuidado, que nos vamos a caer, que nos vamos a romper la cabeza y cosas así”.

“Ya tenemos como casi tres años entrenando, así que como que caernos, al menos que estemos muy cansados nos caemos, pero es raro ver que nos caigamos ahí (en el cruce peatonal)”.

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Soid, nos dijo que le gustaría catapultarse a otros lugares, en donde puedan seguir haciendo algo que es más. “Yo aprendí con un amigo en la secundaria, vi que hacía parkour y le dije que yo quería aprender, y ahí empezamos los dos y después fuimos a un gimnasio especial donde aprendimos más, porque ahí das mortales y entrenas”.

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“Queremos llevar esto más lejos, no siempre vamos estar aquí saltando, si se puede hacer algo más, lo hacemos, si podemos llegar a eventos o más personas que vean esta disciplina, estaría muy bien”, concluyó.

Soid de Jesús y José Martín trabajan desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde, de lunes a viernes frente al monumento México (Las Tijeras), frente al Cecut (Centro Cultural Tijuana).